Evaluar tu nivel de senderismo antes de reservar un viaje

Altimood, Actualizado el
  1. Tu mayor salida de senderismo de los últimos 12 meses, ¿cuánto desnivel positivo tenía?

  2. Al día siguiente de esa salida, ¿las piernas?

  3. Una semana normal, ¿qué actividad física tiene?

  4. Caminar varios días seguidos, ¿lo conoces?

  5. El terreno bajo tus pies, ¿hasta dónde pasa?

  6. La mochila, en una ruta de varios días:

  7. Tus vacaciones ideales en montaña se parecen a:

«Yo soy buen caminante.» 2 personas que lo dicen el mismo día pueden aguantar 300 m de desnivel una y 1.200 m la otra, sin que ninguna de las 2 se esté engañando.

En Altimood hacemos estas preguntas con regularidad en la llamada previa a una inscripción: tu última salida grande, lo que dejó en las piernas al día siguiente, lo que haces en una semana normal. El test las retoma y las traduce a nuestra escala del 1 al 5, la que figura en cada uno de nuestros viajes.

Si tu referencia es el MIDE, el método que llevan impreso los topos y los paneles de sendero en España, más abajo tienes la correspondencia entre sus 4 cifras y nuestros 5 niveles. Sin ese puente, un test de nivel no sirve de gran cosa.

Lo que sigue explica qué miden estas preguntas, cómo leer el nivel obtenido, cómo situarlo frente al MIDE y frente a rutas españolas conocidas, cómo verificarlo en 3 minutos sobre tu propio cuerpo, y qué lo hace moverse un escalón.

Basarse en hechos y no en una impresión de forma

La imagen que cada cual tiene de su propia condición física es un mal instrumento de medida. Los hechos de una temporada de marcha, en cambio, se cuentan.

El test mira por tanto hechos: tu última salida grande cifrada en desnivel, el estado de las piernas al día siguiente, la naturaleza de tu actividad semanal, tu costumbre de encadenar jornadas, tu soltura en un terreno que se escapa y el peso que aceptas cargar. El del día siguiente cuenta doble: es tu recuperación, y es ella la que marca la diferencia al 3.er día de una travesía. La última pregunta va sobre las ganas, porque un mismo cuerpo no apunta al mismo viaje según venga a descansar o a superarse.

Hay 2 matices deslizados ahí dentro, aprendidos sobre el terreno y no en una tabla. El tipo de deporte pesa tanto como su frecuencia: quien va al gimnasio 3 veces por semana arranca fuerte y se apaga al 3.er día, mientras que un caminante regular mantiene su ritmo de la salida a la llegada. Y la carga cambia el nivel sostenible sin cambiar al caminante: las mismas piernas encajan de 200 a 300 m más al día cuando el equipaje viaja por carretera o a lomos de burro.

Situarse del 1 al 5 antes de reservar un trek

NivelDesnivel positivo en una jornadaTiempo de marchaLo que supone
1. Accesible200 a 400 m2 a 4 hBuena salud, nada más
2. Moderadohasta 600 m2 a 6 hUna actividad física ocasional
3. Intermediohasta 1.200 m4 a 6 hUna actividad semanal
4. Sostenido1.200 a 1.800 m6 a 8 h2 sesiones por semana y montaña en el marcador
5. Intensoa menudo por encima de 1.500 m, fuera de sendero7 h y másPráctica regular y soltura en terreno técnico

Estas cifras valen para una jornada tomada por separado, con mochila ligera. Es la lectura que hay que retener para elegir una salida de un día o un fin de semana.

Del MIDE a nuestra escala del 1 al 5

El MIDE no puntúa al senderista: puntúa el itinerario, y lo hace con 4 cifras independientes, siempre en el mismo orden.

CifraCriterioDel 1 al 5
1.ªMedio: severidad del medio naturalde un medio con pocos factores de riesgo a un medio que acumula muchos
2.ªItinerario: orientaciónde caminos y cruces bien definidos a una navegación interrumpida por obstáculos que hay que bordear
3.ªDesplazamiento: dificultad del terrenode la superficie lisa al uso de las manos para mantener el equilibrio, y hasta pasos de escalada
4.ªEsfuerzo: cantidad de esfuerzo1 hasta 1 h de marcha efectiva, 2 de 1 a 3 h, 3 de 3 a 6 h, 4 de 6 a 10 h, 5 más de 10 h

Puestas frente a nuestros niveles, las horquillas que encontramos temporada tras temporada en nuestras salidas:

Nuestro nivelMIDE equivalente (medio-itinerario-desplazamiento-esfuerzo)
1. Accesible1-1-1-2 a 1-1-2-3
2. Moderado2-1-2-3
3. Intermedio2-2-3-3 a 3-2-3-4
4. Sostenido3-2-3-4
5. Intenso3-3-4-4 a 4-4-4-5

2 diferencias conviene tenerlas claras antes de fiarse de la conversión.

El MIDE describe la ruta; nuestra escala describe lo que la ruta le pide al senderista. Un mismo 3 en desplazamiento no exige lo mismo a quien sale 20 veces al año que a quien sale 3.

Y el MIDE separa el terreno (3.ª cifra) del esfuerzo (4.ª), mientras que nuestra escala los mezcla en un solo número. De ahí que un nivel 3 en el Dévoluy, caliza y canchales, no se sienta igual que un nivel 3 en los pastos del Vercors. Si vienes con vértigo, o sin la costumbre del paso seguro en terreno irregular, mira la 3.ª cifra antes que la 4.ª: la exposición no se entrena en el gimnasio. Ten en cuenta además que el esfuerzo MIDE se cuenta en tiempo de marcha efectiva, paradas aparte: una jornada anunciada en 6 h de marcha se convierte fácilmente en 8 h de jornada real.

Rutas españolas que sirven de referencia

La forma más rápida de calibrarse es comparar con algo ya caminado.

Ruta de referenciaCifrasNuestro nivel
Vuelta a los lagos de Covadonga, Picos de Europaunos 200 m, 2 h1
Ruta del Cares de Poncebos a Caín, ida y vuelta22 km, poco desnivel, jornada larga2
Pradera de Ordesa al refugio de Góriz, Pirineosunos 900 m, 4 h de subida3
Hoya del Portillo al Mulhacén, Sierra Nevadaunos 1.300 m, 21 km, 8 a 9 h4
Jornada larga fuera de sendero en el alto Pirineomás de 1.500 m, terreno donde hay que poner las manos5

Un matiz de altitud que cuenta para el margen, no para el nivel: nuestras etapas alpinas se mueven la mayor parte del tiempo entre 1.800 y 2.600 m, es decir, a la altura de los refugios altos pirenaicos. A cambio, la red de refugios guardados es mucho más densa, y una etapa se acorta o se alarga con más facilidad que en una travesía pirenaica clásica.

En un trek, cómo leer tu nivel

En cuanto las jornadas se encadenan con la mochila, el presupuesto diario cae claramente por debajo del techo del nivel. Un nivel 3 que sube 1.200 m en una salida suelta se sitúa entre 600 y 700 m al día en una travesía de 4 días, y está bien que así sea: el cansancio se suma, ya no se borra con una noche.

Las horquillas diarias que usamos para dimensionar una travesía, mochila incluida: de 400 a 500 m al día en nivel 2, de 600 a 700 m en nivel 3, de 800 a 1.000 m en nivel 4.

Para pasar de esas cifras a un horario, la regla alpina más sencilla sigue funcionando mejor que cualquier aplicación: calcula por separado el tiempo de subida, a razón de unos 300 m de desnivel por hora, y el tiempo de la distancia, a unos 4 km/h, luego suma la cifra mayor a la mitad de la menor. Añade las paradas y la comida y tendrás la jornada real, la que hay que comparar con la 4.ª cifra del MIDE.

El error más común al autoevaluarse

Nadie se infravalora. A lo largo de varias temporadas de inscripciones, las diferencias entre el nivel anunciado y el nivel constatado van en un solo sentido, y se deben a 3 olvidos que se repiten.

El primer día no prueba nada. Con las piernas frescas y las ganas de la salida, casi todo el mundo pasa 800 m. El veredicto cae al despertar de la tercera mañana, con los muslos rígidos y la mochila ya pesada, cuando se anuncia una subida nueva.

La bajada no se ve venir. No pide fuelle, así que no entra en el cálculo mental que se hace antes de inscribirse. Fabrica sin embargo lo esencial de las agujetas: una etapa de -900 m deja a menudo más huella que una de +900 m.

El terreno, por su parte, lo cambia todo. 1.000 metros por un sendero bien trazado y ancho se suben casi con confianza. Los mismos por un canchal que se escapa en los Écrins, donde el pie busca su sitio a cada paso, piden el doble de atención y de piernas. Es exactamente lo que separa un 2 de un 4 en la 3.ª cifra del MIDE, con el mismo esfuerzo declarado.

De ahí una regla sencilla si tu resultado te deja entre 2 niveles: coge el de abajo. Terminar una jornada con reserva nunca ha estropeado unas vacaciones, y nada impide añadir una variante sobre la marcha si la forma acompaña. Lo contrario se paga en tendinitis o en abandono a mitad de itinerario.

Verificar físicamente con 4 mediciones

El test de arriba de la página se apoya enteramente en lo que declaras: una salida que recuerdas, unas piernas que recuerdas. Es fiable cuando la temporada está reciente, mucho menos cuando la última subida grande queda a años de distancia, o cuando la forma se ha construido en otro sitio que no es la montaña.

4 mediciones bastan para decidir. Se hacen en casa, sin material, y llevan 3 minutos. Prepara una pared, una escalera y algo para contar los segundos.

  1. El test de la silla: espalda contra la pared, sin silla, muslos horizontales y rodillas en ángulo recto. ¿Cuánto aguantas antes de que queme demasiado?

  2. 4 pisos de escalera subidos del tirón, a buen ritmo. Al llegar:

  3. Tu pulso justo después de esas escaleras, y luego 2 minutos más tarde. ¿Cuántas pulsaciones por minuto ha bajado? (cuenta 15 segundos y multiplica por 4)

  4. Caminar 1 hora seguida a buen paso, alrededor de 5 km/h, por ciudad o por un camino llano:

Este segundo resultado corrige el primero. Cuando ambos se contradicen, cree al cuerpo: la memoria, ella, suele datar de varias temporadas atrás. Dínoslo en el momento de la inscripción, es el tipo de diferencia que Alice o Robin arbitran en 2 minutos por teléfono.

Verificar físicamente con 1 jornada sobre el terreno

La mejor prueba antes de reservar cabe en una salida: una ruta de una jornada con 600 a 700 m de desnivel y 6 a 8 kg a la espalda. Si vuelves cansado pero contento, el nivel de encima está abierto para ti. Si vuelves vacío, repite salidas de 400 y luego 600 m durante unas semanas, y nada más.

Entre 2 salidas, la marcha rápida y las escaleras cogidas de forma sistemática ya son un entrenamiento que rinde. El senderismo recompensa la regularidad mucho más que la intensidad, y una media maratón en las piernas no garantiza una buena 3.ª jornada de trek. Aligerar la mochila produce por otra parte el mismo efecto que un mes de entrenamiento, con mucho menos sufrimiento: nuestra lista de material detalla dónde se ganan los kilos.

En caso de duda, tómate el tiempo de llamarnos

El vértigo, una articulación frágil, una operación reciente, la altitud máxima a la que hayas subido, el calor que te corta las piernas en verano: todo eso se le escapa a las 7 preguntas, y todo eso mueve el cursor.

El grupo también se les escapa. En una salida programada caminas con personas que no tienen todas el mismo fuelle, y es el oficio del guía de naturaleza y montaña ajustar el ritmo, colocar las paradas antes de que el cansancio se instale, proponer una variante a quien quiere más y renunciar a un collado cuando toca. En un viaje guiado, medio escalón de diferencia se recupera sin drama. 2 niveles ya es más delicado. En autonomía, ese colchón no existe: el nivel que salga de este test pasa a ser un techo y no un objetivo. Nuestro comparativo entre ir guiado o autoguiado detalla lo que cambia de una fórmula a otra, y la página de senderismo autoguiado lo que hay que saber gestionar solo.

También por eso Alice o Robin repasan estas preguntas en el momento de la inscripción: el resultado del test da una base de conversación, no una decisión. Puedes mirar nuestras próximas salidas con este nivel en la cabeza, y escribirnos si el tuyo cae entre 2 viajes: es justo el caso en el que un viaje a medida se construye alrededor de tu ritmo en vez de al revés.

Preguntas frecuentes

¿El nivel del test corresponde al que aparece en vuestros viajes?

Sí, es la misma escala del 1 al 5, la detallada en nuestra página sobre los niveles de dificultad en senderismo. Un viaje anunciado como «nivel 3 a 4» pide por tanto un resultado de 3 como mínimo, con margen para las etapas más largas.

Tengo el MIDE de mi último topo, ¿cómo lo convierto?

Empieza por la 4.ª cifra, el esfuerzo: un 3 apunta a nuestro nivel 2 o 3, un 4 a nuestro nivel 4. Luego corrige con la 3.ª, el desplazamiento: a partir de 4, donde hacen falta las manos, sube un escalón sea cual sea el esfuerzo. El desnivel indicado en la ficha MIDE zanja el resto, porque es el criterio que compartimos directamente con nuestra tabla.

Caigo entre 2 niveles, ¿cuál elijo?

El más bajo, salvo que busques explícitamente salir de tu zona de confort. Una jornada terminada con reserva deja mucho mejor recuerdo que una jornada sufrida, y el guía propone variantes a quien pide más.

¿Mi nivel es el mismo con raquetas de nieve que en senderismo de verano?

No. En la nieve las velocidades caen y dependen del manto: cuenta un desnivel inferior en 200 a 300 m para una misma sensación, y más cansancio por la huella que hay que abrir. Nuestros viajes de invierno llevan su propio nivel, hay que leerlo tal cual.

¿Y para los niños?

La referencia clásica es de unos 100 m de desnivel por año de edad en una salida de una jornada, o sea 600 m para un niño de 6 años en forma. En varios días, reduce bastante y apuesta por la motivación: amigos de su edad, una noche en tipi o un burro suelen funcionar mejor que un discurso.

¿Puedo apuntar a un nivel por encima si el viaje es guiado?

Un escalón, sí, a condición de ser honesto con el margen. El guía regula el ritmo según el grupo y puede acortar una etapa, pero no llevará tu mochila todos los días. Por encima de un escalón, el viaje se convierte en una prueba en lugar de en unas vacaciones.

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